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Beso entre chicas

Beso lésbico caliente

Os cuento como fue el siguiente día después de que Ester me diera un beso en los labios. Estaba nerviosa por lo que me había pasado con Hugo, pero mi amiga no me dejó ni un momento y me sentí respaldada por ella… Hasta que acabamos dándonos otro beso entre chicas.

Dos chicasAl día siguiente mi amiga Ester estaba esperándome en la puerta de mi casa antes de las ocho, ya que entrábamos a primera. Estuvimos hablando de temas sin importancia hasta mitad de camino, cuando me preguntó si estaba nerviosa al volver al instituto después de lo que pasó el último día. “Claro, tía” respondí y entonces me cogió de la cintura. “A qué vino el beso que me distes” le pregunté más por curiosidad que por regañarla. “Te vi tan triste y vulnerable que me diste lástima” y rió. Yo también reí con ella. Por el momento lo dejamos como una anécdota, pero para mí fue algo especial, ya que me gustó cuando es algo que no me debería haber gustado.

Dos xicas guapasEster se puso en todas las clases al lado mío. En los recreos también vino Alicia, ya que volví a ponerme donde nos juntábamos siempre. “Ala que fuerte lo de Hugo. Alguna debería darle un escarmiento” vino diciendo Alicia. Era la modosita del grupo pero en esta ocasión vino pisando fuerte. Entonces Ester ya estaba sonriendo. “No, déjalo” me adelanté. “¿Por qué quieres que lo dejemos?” insistió. “¿No ves que está pillada?” respondió por mí Ester. “Pues que faena. “Ese tío va a por todas y a ti te ha visto cara de tonta”. Yo no lo dejaría estar” añadió Alicia. Estuvimos un rato discutiendo el tema, pero no llegamos a ninguna conclusión. Yo me encogía de hombros.

Otra de las anécdotas que me pasó ese día fue que los chicos seguían intentando quedar conmigo. El rumor de que era una chica fácil se había extendido más. A ninguno le dije que sí, sólo tonteaba con todos esperando la aprobación de Ester. “Tienes que conocer a otro chico que te haga olvidar a Hugo” era su consejo. Pero ¿quién? Estos chicos que me entraban venían pensando que me podían meter mano sin tener ninguna relación, por lo que no iba a quedar ninguno de ellos. “¿Sigues chateando por las tardes?” me preguntó. Cuando éramos tan amigas ella lo sabía todo de mí, incluido mi afición a chatear. “Llevo unos días sin entrar, ¿por qué lo preguntas?” dije con curiosidad. “Porque esos chicos no han escuchado que eres una facilona. Si lo haces bien podrás echarte novio incluso.” Pero yo nunca había quedado con un chico del chat, no me atrevía. “No te preocupes: Yo te acompañaré cuando quedes” me aseguró.

Lesbiana morenaPor la tarde estábamos en mi casa, chateando. Mi madre ya estaba de morros regañándome porque había llevado a una amiga a casa. Quedamos un poco más pronto de lo normal, para después ver a Alicia y a Rebeca. Pusimos de nick chica-soltera-17 y empezamos a chatear. Como siempre la mayoría de chicos eran unos salidos que sólo querían que les enseñara las tetas por Skype, que por cierto ni tengo. Cuando pongo la cam lo hago desde la misma cuenta de gmail. Entre tanto salido hablamos con un chico majo que nos convenció a las dos. Además el chico era de Almería, de 23 años, y se ofreció a venir al pueblo una tarde que podamos. Las dos estábamos encantadas, parecía que habíamos quedado las dos con el mismo chico. Nos chocamos las manos de alegría y entre sonrisa me soltó otro beso. En esta ocasión me apretó contra ella, haciéndome sentir todo su deseo. Sus labios húmedos incluso se movieron en mi boca, pero no respondí, me quedé paralizada. No podía ni articular palabra. Además volví a sentir esa extraña sensación, de que me humedecía.

“Lo siento ha sido la emoción del momento” aclaró entre risas. Yo estaba deseando que ase beso le siguiera otro y otros, pero no me atreví a proponérselo. Sólo le dije “no pasa nada, tampoco ha sido tan desagradable” pero mi cuerpo me empujaba hacia sus labios. No hice nada, sólo disimulé mi excitación y solté alguna broma. Con lo que me había pasado solo me faltaba que me llamaran bollera. Y no lo era. A mí me gustan los chicos. Le acaricié levemente la mano y la empujé para salir del cuarto. Ya habíamos quedado con el chico del chat y el resto del grupo de amigas nos esperaban en la puerta de casa de Ester en poco tiempo. Ojalá vuelva a besarme, pensé, el beso entre chicas es más tierno.

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