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Me siento humillada

Me siento humillada

Me siento humillada. Observo en el espejo mi reflejo, mi figura inerte. Es como si hubieran arrebatado una parte de mi ser. Maldigo el día en que accedí a tus deseos.

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El juego de los límites sexuales #3: Infidelidad

Al día siguiente volví a la web y ahí estaba mis fotos, mi vídeo y el test. Y por supuesto, los comentarios abajo. Si antes ya me querían poseer, ahora eran peores. Sólo veía proposiciones para quedar, para enviarles fotos de forma privada a ellos. Todo eso me encantaba. Sentía que podía ligarme al que quisiera. Y entre tantos, alguno tendría que haber que me gustara. Pero así, sin verles, sería como una cita a ciegas. Podría quedar con quien quisiera, con el morbo añadido de no saber cómo es, pero que él sí sepa como soy y qué me gusta.

Me entraron esos calores típicos de la excitación. Respondí algunos comentarios, pero enseguida fue a por el nivel 3. En esta ocasión tenía que echarme novio y ponerle los cuernos. Pero había un requisito imprescindible: no me podía desvirgar. Por esto se ofrecía 1000 euros, pero tenía que subir pruebas de ello. Me pareció una contradicción, ya que en los juego sexuales cuanto más lejos se llegue mejor. Aquí parecía que el morbo estaba en ser pillada por mi amante. Aunque, pensé, al ser sólo besos el juego se hacía muy inocente. Estaba equivocada y pronto me daría cuenta.

El novio que me eché era un chico de mi clase. Él solía ir detrás de mí. Bueno, detrás de mí y de algunas chicas más. Por lo que consideré que empezar a salir con él sería extremadamente fácil, como así resultó. En esta ocasión me tomé un poco de tiempo, porque me costó más encontrar a un amante. El resto de los chicos de mi clase no sabía si les iba a gustar. Y bueno, aunque aquí parezca muy lanzada contándolo todo, en realidad soy bastante tímida. Más si no sé si al chico le voy a gustar o no. Por ello me costó especialmente.

Bueno, a todo esto tengo que decir que en los estudios me empezó a ir bastante mal. Mi mente siempre estaba en esa página de la Deep web y lo que estaba descubriendo sexualmente. Por ello no lograba concentrarme a la hora de estudiar. Además, con mis amigas tampoco me iba especialmente bien. Muchos días dejaba de quedar por quedarme en casa en Internet. Yo les decía que estaba chateando con chicos por chat, y que había alguno que me gustaba, pero que no había quedado. Esto, aun siendo peligroso, resulta mucho menos comprometido que lo que hacía realmente. Me decían que llevara cuidado, que nunca sabía con que tipo de persona me encontraría. Pero yo no les hacía caso, iba muy a la mía.

Lo cierto es que también chateaba cuando me aburría. Pero claro, sin quedar. Sin embargo, para poner los cuernos a mi novio, sentí que tenía que quedar al menos una vez. Pero me pasó una cosa extraña. Los chicos con los que chateaba, normalmente de fuera, todos querían tener sexo. No les compensaba venir a verme si era sólo para hablar y conocernos. Empecé a entender que con unos besos no bastaba, así que ofrecí sexo oral, que lo había hecho en el pasado y sí se permitía en las regles del nivel 3 de esta web invisible. Entonces los chicos sí querían quedar, ni se lo pensaban. Eso sí, debía dar mi teléfono y hablar con mi voz, sino desconfiaban.

Así fue como quedé con el extraño para hacerle una mamada en su coche. El chico en el chat me dijo que tenía unos 30. Tenía que quedar con chicos mayores que yo, porque los de mi edad no tenían coche, y por tanto, no habría un lugar para hacerlo. Pero resulta que cuando quedamos de 30 nada, tendría unos 40. Aun así pues dije, ya que he quedado y tal, que todo sea por los 1000 euros. Aunque tengo que reconocer que en cierto modo me excitaba la idea de hacerle una mamada a un tío mayor que no conocía de nada. No me ponen los hombres mayores, pero esta situación sí. Era un desconocido, un coche, de noche… Me sentí sucia. Pero en parte me encantó.

Para entregar las pruebas en la web, le pedí que me grabara con el móvil. Era una persona a la que no iba a volver a ver. Tenía pensado en bloquearle después de esa noche. Así que me lancé. Mientras me grababa, le abrí la bragueta y le caricie por encima. Llevaba un pantalón baquero y unos calzoncillos blancos. Agache la cabeza y le roce, suavemente, con la cara. Todo esto mientras le miraba a los ojos con cara de pervertida. Al menos así me lo imaginé. Enseguida noté el bulto caliente crecer. Y gracias a mí.

Entonces el hombre se levantó un poco, para bajarse los pantalones. También hizo lo mismo con sus calzonillos, dejando ver una polla no muy grande pero bien dura. La cogí con una mano. Noté como de ella salía un intenso olor. Lejos de horrorizarme me gustó. Sentí como mis feromonas enloquecieron. Si antes ya tenía ganas, cuando percibí ese aroma a sexo todo mi ser quería gozar, pero no era el día. En esa ocasión sólo debía mamarla y volver a casa con la prueba de la infidelidad. Y así lo hice. No sin antes desear que me follara como una perra.

Me metí su polla en su boca y empecé a chupar. Era raro. No sé explicarlo. Noté como se excitaba, pero yo no llegué a sentir nada. Así estuvimos un rato, hasta que me agarró de la cabeza y me la movió. Empezó él a llevar el ritmo. Fue algo increíble entonces. Notaba toda su excitación como si fuera mía. Abajo notaba como mis fluidos humedecían mis braguitas. Fue algo alucinante. Me cogió del pelo, viendo que me gustaba, y me movió con más violencia. Casi se pensaba que era una muñeca hinchable a la que estaba penetrando. Y noté como llegaba su clímax y se corría. Tuve tiempo para apartarme, pero no hice. Pensé en el morbo que les daría a los chicos de la web verme con semen en la boca.

Fue una puta locura. Era más lo que tenía en la cabeza, que lo que tenía delante. Noté que me podía follar a cualquier persona que me propusieran. Me excitaba sólo de pensarlo. Y aquel día, casi por arte de magia, yo también llegué al orgasmo. Mientras tiraba sus últimas gotas, yo sacaba la lengua y miraba a la cámara. Dejé que el semen me chorrera por las comisuras de los labios y goteara por mi barbilla. Durante ese periodo, de segundos prácticamente, me rocé con una mano el clítoris y acompañé al hombre en la mejor de las sensaciones. Para terminar me limpié con una mano y chupé los restos. Estaba eufórica de placer.

Al terminar nos limpiamos y me pasó el vídeo por WhatsApp. Al llegar a casa, con mis padres en en el salón, subí el vídeo a la web. Lo hice junto con las fotos que tenía en las que salía con mi novio. ¡No podía esperar ni un segundo!

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Fotos de Miare hot

Miare es una famosa youtuber que, aunque habla de todo, siempre acaba hablando de sexo. Fue la ex de Dalas y eso le dio mucha fama. Pero con él y sin él ha hablado de sexo y hasta insinúa que tiene un pack de fotos… ¿Quieres verlo? Seguir leyendo

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Escorts de lujo en México

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México es el paraíso del erotismo. Entre sus 20 millones de habitantes encontramos muchas chicas latinas dispuestas a todo a cambio de dinero. Son mujeres guapísimas, muy atrevidas y que ofrecen muchos servicios. Encuentras en escort df.

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El juego de los límites sexuales

Límites sexuales

Esto es una experiencia real que ha sido enviada por correo electrónico de forma anónima. Lo que se cuenta en el juego de los límites sexuales es un suceso que ocurrió a una chica en la Deep Web y que dio mucho dinero, pero también la expuso ante supuestos desconocidos. Estamos ante uno de los relatos más morbosos y peligrosos que he podido leer a lo largo de mi vida liberal.

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La pornografía en Internet y en México

La pornografía en Internet y en México

Lo mejor de ver porno amateur mexicano es descubrir cosas sobre la vida de los protagonistas. Eso, y las chicas mexicanas, las estrellas de este tipo de películas. Esas mujeres tan apasionadas, esas ganas de fiesta… y esa fortaleza. Junto a porno casero hacen un coctel explosivo. Vemos la pornografía en Internet y en México.

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El juego de los límites sexuales #2: Masturbación

Estamos en el segundo nivel del juego de las perversiones sexuales. Aquí nos encontramos el primero de los tabúes sexuales: que una chica haga un vídeo de una masturbación, que muestre la cara y lo suba a Internet.

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El juego de los límites sexuales #1: Test sexual

Text sexual

Este es el segundo capítulo de la serie El juego de los límites sexuales. Si te ha gustado el anterior capítulo Descubriendo la Deep Web, prepárate, porque ahora viene lo bueno. Y sin más os dejo con el relato de esta persona anónima:

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El juego de los límites sexuales #0: Descubriendo la Deep Web

Tres amigas

Hola a todos. Me llamo Alicia. Soy una chica de 17 años, con algunos kilillos de más, pero guapa y con encanto. Estoy sacándome el bachiller de humanidades y ciencias naturales. Siempre me ha gustado escribir. Pero nunca lo he compartido públicamente. En Internet publiqué un blog hablando sobre mis inquietudes, pero a penas nadie las leída. Supongo que los chicos buscaban ver quién había detrás, pero yo no me atreví a subir mis fotos. Tenía miedo de que algún conocido me reconociera y se aprovechara de las confesiones que hacía. Aunque en cierta manera me hubiera gustado recibir comentarios sobre mi físico. Sobretodo si les gustara.

Mi día a día se resume rápido. De lunes a viernes voy al instituto. Por las tardes ayudo a mi madre con las tareas del hogar, porque somos 4 en casa y los demás no ayudan mucho. Mi padre y mi hermano se pasan el día fuera, sólo llegan para cenar y acostarse. Algunos días quedo con mis amigas del instituto para dar una vuelta. Lo que nunca falla es la quedada de los viernes. Cuando no hay plan vamos por la zona de tiendas para ver por los escaparates los modelos que nos gustaría tener en un futuro. Tal vez cuando trabajemos. Y cuando hay plan nos vamos al cine, a un concierto, a una obra de teatro… Lo que se nos ocurra esa semana. Normalmente el viernes suele ser más tranquilo. Planeamos algo. El sábado lo pasamos bomba. Y el domingo me quedo en casa. Me gustan esos días familiares, porque puedo estar con m padre y mi hermano.

El otro día estaba con mis amigas y salió una conversación la mar de interesante. Hablaron sobre la Deep Web. Yo no tenía ni idea de lo que era. Parece ser que en Internet hay mucha seguridad. Cuando una persona navega, hay otras personas velando por su seguridad y evitan que nadie les puedan estafar. Pero, claro, vigilan que no se cometa ninguna irregularidad. Sin embargo hay páginas que escapan a ese control y puede hacer todo lo que quieran, legal o no. Se llama la Internet invisible. Yo sentí curiosidad y cuando llegué a casa me estuve informando videndo vídeos en YouTube. Había canales que dedicaban series completas sobre sus experiencias en estos sitios prohibidos. Y daba miedo, pero también curiosidad.

Estuve viendo un vídeo donde explicaban que entrar en la Deep Web era como jugar a la Ouija: sabes como va a empezar, pero no como va a terminar. Hay hackers que pueden detectarte y conseguir de ti todo lo que ellos quieran. Pero también hay páginas ilegales con información de todo tipo, desde informes secretos del gobierno a violaciones reales. Pero lo que más me llamó la atención es que se podía ganar mucho dinero. Evidentemente todo sería con negocios sucios: venta de drogas, armas, pornografía… Había todo un submundo tenebroso, al que sólo podían acceder personas con ciertos conocimientos técnicos.

Tres amigas

Entonces pensé, durante un tiempo, que me gustaría verlo. Yo siempre he sido curiosa por naturaleza. Siempre he querido descubrir los secretos del mundo. Y, según parece, estos secretos están ocultos en estas páginas invisibles. Además, con todo esto, entiendo que lo que se cuenta en los medios públicos no es toda la verdad. Cuando ocurre un suceso, si es demasiado escabroso, entonces lo camuflan. Recientemente había visto la película El bar, donde un grupo de personas son testigos de un virus mortal. La policía, en ese caso, lo que trató fue de matarlos a todos y en las noticias se publicó que había un gran incendio. ¿Y si parte de la información fuera así? ¿No deberíamos todos entrar en la Deep Web y descubrir lo que está pasando realmente?

Cada día que pasaba tenía más ganas de explorar las entrañas de Internet. Tenía bastante miedo a que un hacker pudiera jugar conmigo, pero eran más la curiosidad. Así que aproveché cada vez que me quedaba sola en casa y fui informándome. Tenía que utilizar un navegador especial, que encriptaba mi IP. Después tenía que acceder a una página de directorio de estas webs, ya que para no ser rastreadas cambiaban su dirección constante. Así lo hice. La primera vez estaba muerta de miedo. Entré unos minutos, vi unas páginas en inglés y apagué el ordenador. ¿Qué estaba haciendo? ¿De verdad estaba dispuesta a exponerme al peligro?

Estuve unos días intentando desechar la idea. Pero no podía dejar de pensar en los secretos que me encontraría allí. ¿Podría conocer la verdad del mundo? ¿Podría ganar dinero? Por un lado estaba aterrorizada, pero por otro no me podía resistir. Entré por segunda vez. Estuve navegando por varias páginas encontrando cosas sin mucho sentido: sexo, sangre, asesinatos… Pero sí parecía haber un negocio detrás. Porque había webs que te permitían comprar una cuenta bancaria a otro nombre. Allí había sicarios, narcotraficantes, prostitutas… Con cada nuevo descubrimiento me escandalizaba. Sentía deseos casi de arrancarme los ojos. ¿Cómo había gente que podía hacer eso?

A pesar de todo lo que me horrorizaba ese mundo, fui entrando cada vez más tiempo. Se convirtió en un vicio. Quería saber como funcionaba, qué cosas podría ver y hacer allí. Al principio sólo veía cosas que no entendía, pero poco a poco fui entendiéndolo. También me ayudaba de un traductor, porque casi todo estaba en inglés. Entonces descubrí una forma de ganar dinero.

Había una web en la que había hombres que pagaban por ver sus nombres escritos en las tetas las chicas. Y a mí, como además era menor de edad, me pagaban más. Para cobrar tuve que crearme una bitellera de Bitcoin y pedir una tarjeta. Empecé así. Las fotos podían ser sólo de las tetas, por lo que nadie podría reconocerte. Pero también daban la posibilidad de subirlas con cara, pagando más. Entonces pensé que si esa página era invisible, ya que desde Chrome no se podía acceder, ¿cómo la vería nadie conocido? Donde vivo no hay nadie, que yo sepa, que se las de informático. Y si lo viera, no tendría pruebas, ya que no podría pasarla. Así que decidí hacerlas con cara.

P!

Para acceder a ella, cada vez que se entraba de nuevo, había que buscarla en el directorio. Pero encontré otro mejor, donde sólo habían webs interesantes de sexo, incluida esta. Era algo prohibido, surrealista. Cada vez que entraba sentía un escalofrío. Pero esa inyección de adrenalina la necesitaba, como una dosis para mi dependencia.

Las fotos me las hacía en el aseo. Me sacaba las tetas, escribía con pintalabios el nombre que me decían y hacía la foto al reflejo. Me sentía sexy, deseada. Me imaginaba a desconocidos observándome y excitándome por mí… y me gustaba. Incluso llegué a pensar que si no me ofrecían dinero, que puede que lo siguiera haciendo un tiempo. Luego podía ver comentarios de gente alabándome. No les importaba que tuviera unos kilitos de más. Siempre había algún cafre metiéndose con eso, pero eran pocos y es algo habitual.

Deep Web

En mi día a día al principio no se notaba. Ganaba 20 o 30 euros de más. Me lo gastaba en ropa. Por fin podía tener todos esos modelitos que me gustaban. Y a familiares y amigos les decía que lo había conseguido en rebajas o de imitación baratísimo. La mentirá colaba, pero cuando empezaba a cobrar más tenía que ser prudente. Tenía siempre 100 y 200 euros disponibles. Pero aun así no me conformaba. Una vez empecé a ganar y podía tener lo que quería, siempre aparecían nuevas cosas. No podía parar. Se había convertido en un vicio.

Pero a los meses me llego una proposición. Una de las personas que comentaba en mis fotos desnuda, me propuso acceder a otra web. Esta web se llamaba el juego de los límites sexuales. Me aseguró que podría ganar mucho dinero así que entré para ver de que se trataba.

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Canal de YouTube de María Ramos

Canal de YouTube de María Ramos

Algunos de vosotros estaréis en la web porque os gusta más escuchar las experiencias sexuales, que leerlas. Es una opción que viene con chica liberal. Pero he decidido a partir de ahora subirlas también en el canal de  YouTube de María Ramos. Espero que os guste.

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