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Fijación anal

Culito

Además de las relaciones esporádicas que tenía con contactos del chat, seguía quedando con mi amigo de 43 años. Ya tenía confianza y podía desmelenarme más y, claro, llegamos a hacer cosas que en un encuentro esporádico con un desconocido no haría. Todo por su fijación anal.

Sexo caseroSeguí quedando con el hombre de 43 años. Quedamos unas 30 o 40 veces. Me recogía en su coche y me llevaba a su casa, donde teníamos intimidad absoluta. Una vez allí, empezábamos a liarnos y a meternos mano en su salón, y una vez calientes, nos íbamos a su cama de matrimonio, donde teníamos sexo oral y penetración. Lo que menos me gustaba de aquellos encuentros era los morreos, porque al no atraerme físicamente no disfrutaba con su lengua hurgando en mi boca. Pero, lo aguantaba, porque a cambio obtenía deliciosos placeres. Cuando me chupaba el coño, me hacía gozar mucho. Las mamadas que le proporcionaba me gustaban en exceso. La penetración no era tampoco satisfactoria, debido a que el pequeño tamaño de su polla no me permitía llegar al orgasmo sólo por el sexo. La relación tenía sus pros y contras. Y para terminar de girar la balanza, cada vez que quedaba con él me invitaba a tomar algo o a comer en su casa. Era muy agradable conmigo y complaciente. Incluso, en una época rebelde, le dije que quería cobrar por cada encuentro, a lo que me contestó que sí y me pagó todo lo que le pedí. Me sentí genial porque además de hacer lo que me gustaba, obtenía unos dineritos extras que me venían muy bien para comprar mis cosas. No me sentí en absoluto como una puta, simplemente me daba morbo hacer ciertas cosas por dinero y eso me ayudó a disipar las dudas que mantenía respecto a seguir quedando con él.

Morena anoEn uno de los encuentros, estando en su cama de matrimonio haciendo el 69, me empezó a chupar el culo más tiempo de lo habitual. Yo a veces se lo hacía, pero me cuidaba de que no pensara que me encantaba lamerle el ano. También tengo que decir que cuando me tocaba el culo, siempre me producía una sensación desagradable, por lo que pensé que no podía darme gusto la penetración anal, pero una vez lo dejaba mojado, podía meter los dedos ya que me empezaba a dar verdadero placer. Y me propuso follarme el culo. Tenía fijación anal. Me puso su pene en mi raja. Me dio un gusto tremendo. Deseaba que siguiera, que me abriera el culo y… Antes de pensarlo y dejarme llevar, le volví a decir que no. Tras varias quedadas más y varias proposiciones excitantes, como con la idea del club liberal, decidí acceder.

Sexo analPrimero me humedeció bien el agujero. Lo estuvo lamiendo varios minutos y dejó un poco de saliva con los dedos. Entonces se dedicó a meter un dedo, dos, tres… Me iba abriendo el culo lentamente, con sensualidad. Se puso el condón porque así se lo pedí. Me puse a 4 patas y, debido al grosor que tenía mi cuerpo, su polla se resbalaba por mi raja cuando intentaba introducirla. Cosa que nos causó risa. No había forma de meterla y decidimos cambiar de postura. Finalmente me puse boca arriba, y él colocándose encima, la metió por atrás. Primero sentí algo de dolor. Tampoco mucho. Su polla era pequeña y mi culo estaba bien abierto y lubricado. Noté como se adentraba centímetro a centímetro. Aguanté un poco hasta que entró del todo y comenzó con el mete saca. El dolor me dificultaba sentir placer, pero poco a poco empecé a sentir una cosilla que se me subía por Fijación analla espalda. Poco a poco, la sensación de gozo se fue imponiendo al dolor y grité de placer. Grité como una loca, con sonoros gemidos que delataban el gusto que inundaba mi ano. Ni siquiera me planteé que con esa practica no llegaría al orgasmo. Estaba realmente estimulada y el placer que sentía era mayor que al que podía sentir masturbándome. Al estar boca arriba, no tuve dificultades en llevarme dos dedos al clítoris. Entonces la relación fue plena. A penas tardé unos segundos en notar que estaba a punto de venirme. Quise parar para alargar el momento, pero fue tarde… Sentí el cosquilleo, ahora por todo el cuerpo. Un terremoto y una descarga eléctrica, más fuerte que nunca. Y el vacío posterior se fue llenando del placer que me causaba la penetración anal. Volví a sentirme cargada de placer y seguí dejándome llevar. Unos minutos después, volví a tener la sensación de que mi clítoris pedía a gritos los dedos que dejaran fluir su deseo contenido. Pero entonces el hombre se corrió y la sensación se diluyó.

Sexo anal 2No llegué a tener un segundo orgasmo, pero desde entonces supe que era multi-orgásmica. Durante encuentros posteriores seguí teniendo sexo anal y siempre tuve la misma sensación. Alguna vez llegué a estar a punto de llegar al segundo orgasmo, pero siempre me veía limitada por el tiempo que aguantaba mi amigo. Era como un muro que no me permitía llegar más lejos. De todas formas, las relaciones que mantenía con él eran muy placenteras, y seguí quedando todas las semanas. Pero no sólo éste siguió apareciendo en mi vida, con el del cupé rojo (parte 2) seguí manteniendo una relación esporádica.

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María Ramos

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Soy una chica liberal, con pareja también liberal, y me gusta compartir mis experiencias sexuales y mi material casero en la web. Sígueme en Twitter o Facebook, o contáctame por email. También publico críticas de películas eróticas como Mar23. ¡Léeme!

6 respuestas a "Fijación anal"

  • María Ramos
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