Hola invitado, Regístrate / Inicia sesión

Historia real de un seguidor X (parte 6)

Al sair de la ducha

Acto seguido mi mujer entró al cuarto de baño, no cerró la puerta y pude ver que estaba cepillando los dientes. Eso era algo normal en ella, pero esa vez en especial mas necesario… je je.

Aproveché para hablar con Daniel. Él no tenía mucho que decir. Lo que sí me llamó mucho la atención es la nueva costumbre de tragarse el semen, pero sólo el de Daniel. A mí sigue sin querer hacerlo. Esto me dio por pensar que quizás aquella vez que Daniel se corrió de novios en su boca la dejó marcada. ¿Podría ser que ella en su interior sí quería tragárselo? Será, quizás, que haciendo eso es como si volviera a ese momento y fuera una forma de no perderle como le perdió entonces? ¿Seguirá enamorada de él o simplemente es que ese es su vicio oculto y no se atreve a mostrarse así conmigo por temor a lo que yo pueda pensar de ella? Joder me he puesto en plan psicólogo, volvemos a la cena.

Yo: “¿Empezó ella o empezaste tú?”

Daniel: “Yo estaba sentado junto a ella, no pensaba hacer nada de momento pero se echó sobre mi hombro, después bajó hasta mi polla y por encima del pantalón me dio un bocadito, flojito sin hacerme daño, se incorporó un poco y puso mi mano sobre sus tetas.”

Yo: “Pues sí que anda caliente. En la piscina, después de tu lección me folló en el agua. La dejaste más caliente de lo que me pensaba. Después en casa nos duchamos y le comí el culo, ella se masturbó y se corrió. Y ahora esto.”

Daniel: “Joder con la puta. Por cierto la cámara sigue grabando.”

Yo: “Déjala. Dentro de poco iré a por tabaco. ¿Recuerdas?”

Asintió con la cabeza y se calló. Carmen entraba algo más “despierta” pero no mucho. Se sentó con nosotros sin decir nada a nadie, cogió el tabaco papelillos y se dispuso a liar un cigarro, y preguntó:

Carmen: “¿Dónde guardaste el tabaco? Aquí sólo quedan tres.”

Yo: “¡Ostias! Sabía que algo se me olvidaba.”

Carmen: “Y ahora que hacemos.”

Yo: “Tranquilo cojo el coche y en un rato traigo tabaco. Tendré que ir a algún bar de copas porque a esta hora está todo cerrado.”

Carmen: “Vale, sal ya que más tarde es peor.”

Yo: “Espera que me termine la copa y fume algo de ese cigarro que después te lo fumas todo tú.”

Me pasó el cigarro, le di un par de caladas y se lo pasé a Daniel. Me terminé la copa de un sorbo y vi como Daniel le pasaba de nuevo el cigarro. A penas le di otra calada, el resto se lo terminaría ella. (eso creo por que me marché y no lo pude ver)

Salí, pero antes le dije a mi mujer que no me llevaba las llaves (aunque sí las cogí), ella sabe que me da coraje hacerlo por que son un manojo muy pesado y con las calzonas era un poco incomodo. A ella le pareció bien y sólo cogí un billete de 20 euros y las llaves del coche, ni siquiera cogí el móvil. Bueno salí de casa para hacer un poco el bobo ya que tabaco tenía. Por su puesto lo cogí antes de salir y escondí los dos paquetes en los huevos para volver con él. ¿Qué clase de mentira sería esa si volvía sin tabaco? Esperé como unos 20 minutos y volví a casa, de nuevo entre sigilosamente, como por la tarde. No he explicado que mi casa tiene un pasillo largo que va desde la entrada hasta el salón donde hacemos vida, que es el que estábamos usando ese día. Nada mas entrar hay un descansillo con un espejo y una puerta, tras esa puerta está el pasillo 6 metros y otra puerta para entrar al salón, vamos que es muy difícil que al entrar nadie me oiga llegar.

Bueno, sigo con el relato. Entré, me quité el calzado y me encaminé sigiloso hasta la puerta del salón. Ahora llega el gran dilema: ¿cómo coño abro la puerta sin hacer ruido? je je no la había cerrado del todo, sólo estaba a medio cerrar, bastaba con empujar un poco y ya vería fácilmente todo el salón, con unos diez centímetros me bastaban. ¡Que raro mi mujer no estaba y Daniel tampoco! Entré al salón (si me pillaban siempre podía decir que al final me lleve las llaves), no había nadie, escuché ruido de la ducha en el baño, la puerta abierta, la luz salía al segundo pasillo, el que da al salón y al dormitorio principal y al propio baño, seguí andando despacio y silencioso.

6Me paré con la espiración agitada, mas por el morbo que por el esfuerzo físico que de eso hubo poco. Me asomé al baño y vi que estaban los dos dentro. Joder, mi mujer estaba de espaldas a él con los brazos apoyados en la pared y él le estaba dando de lo lindo desde atrás. El agua caía sobre ellos, las tetas le botaban en todas direcciones. Hoy todo estaba relacionado con el agua por dios. Esto era mas un documental sobre anfibios que de otra cosa. Seguimos, de pronto él se apartó, ella se giró y empezaron a besarse como locos. Ella levantó la pierna y la posó de nuevo sobre el portagel. Vi como ella le apartó un poco, le cogió la polla y después de masajearla un poco la apuntó hasta su coño y él de una sola embestida se la metió enterita. Ella gritó un poco, pero no de dolo.

En ese momento me acordé de la cámara, joder tanto trabajo para nada. Bueno, bueno, pronto me olvidé de ella y seguí mirándoles. Esperé a que terminaran y antes que reaccionaran salí de la casa, bajé hasta el portal del bloque, entré en el coche, encendí un cigarro con el encededor del coche, para darles tiempo a que se vistieran, y llamé al portero automático. Ella contestó “¿quién es?” “Yo carmen abre que subo, sonó el ruido del abrepuertas y tomé el ascensor hasta mi puerta, ella me abrió en albornoz y con el pelo aun mojado, entré.

Daniel estaba en el sofa con una copa en la mano y el pelo mojado, ella se sentó en la otra punta del sofá y Daniel me dijo:

Daniel: “He tomado una ducha, espero que no te importe.”

Yo: “No hombre te lo iba a decir.”

Carmen: “Le he prestado un albornoz tuyo no te importa verdad?”

Yo: “Has hecho muy bien. Bueno aquí esta el tabaco y la vuelta.”

Carmen: “Le he preguntado a Daniel que cuando se iba a Málaga y él me dijo que nada mas saliera de nuestra casa y le he dicho que eso no podía ser que ya eran las casi las tres de la mañana, que se quedara en casa y que saliera por la mañana. Él me ha dicho que no que se duchaba y se iba.”

Yo: “De eso nada, hemos bebido, fumado y es muy tarde. Tú te quedas hoy aquí y no se hable más”.

Daniel: “No quiero molestar.”

Yo: “No molestas, al contrario casi nunca tenemos la oportunidad de pasar un buen rato con un amigo y hoy contigo lo estamos pasando muy bien. Te quedas y no se hable mas, es mas (y miré a Carmen) pon otras tres copas mientras yo lio un cigarro, así se mareara mas y no podrá cambiar de opinión ja ja ja.” Parte 7

Entrada publicada en Experiencias con la/s etiqueta/s , , , , , . Añade a favoritos el enlace permanente.

3 respuestas a "Historia real de un seguidor X (parte 6)"

  • María Ramos
Si te registras e inicias sesión ganarás 1 punto al publicar un comentario. [Más información]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*


Completa la siguiente suma: