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Historia real de un seguidor X (parte 8)

Boda

Continuamos en el dormitorio, nos hizo acostar a los dos boca arriba. Empezó a dos manos a hacernos una paja. Pronto estuvimos duros como piedras, ella me soltó la polla y se subió encima de Daniel, de cara a él, se metió de nuevo su polla toda casi de una vez, sin moverse me cogió de la mano y me indicó claramente lo que quería que le hiciera.

Lo hice, le comí el ano muy lentamente. Daniel tenía la polla a algunos centímetros de mi boca, pero yo seguía a lo mío. En uno de los bombeos la polla de Daniel se salió y me dio en la barbilla. No me pude reprimir: me acorde del beso con sabor a polla que Carmen me dio en la boda y sin pensarlo me la metí en la boca, sabía muy bien y era dura como el hierro. Ella se dio cuenta de lo que pasaba y me dijo chúpala, chúpala para mi coño y se volvió para ver cómo me la metía en la boca casi entera. La saqué de mi boca, la apunté de nuevo hacia el coño de Carmen y como un mamporrero se la metí yo mismo. Ella exclamé de gusto y yo seguí un poco mas chupándole el culo. Entonces ella dijo con la voz entrecortada: “Métemela de una vez” y así fue. Ella estaba bastante lubricada con mi saliva y de un solo golpe se la metí hasta el fondo. Eso le dolió, pero sólo en ese momento. Al cabo de unos minutos ella de nuevo soltó un “Mnnnnnnnnnn” y se corrió. Daniel y yo al poco hicimos lo mismo casi al mismo tiempo. Nos corrimos dentro de ella. Chorreaba semen por sus dos maravillosos agujeros. Nos paramos los tres boca arriba en la cama para descansar un poco…

Estuvimos así como unos quince minutos. Ninguno decía nada. No quise decir a Carmen la típica frase: “¿Cariño te a gustado?” era evidente que sí. A Daniel tampoco quise preguntarle nada, era mi cómplice y además no quería sacar el tema de la “mamada” , así que todos nos quedamos descansando sin mas. Me levanté sin decir nada y me dispuse a fumarme un cigarro (esta vez normal). Me senté en el sillón vestidor que tenemos en la habitación. Ellos permanecían quietos. Nada parecía vislumbrar que al menos de momento la “acción” volviera. Así que me puse de nuevo las calzonas y salí con la sana intención de ir al balcón y terminar allí el cigarro. De camino paré en la cocina y me serví un Whisky con hielo. Ya en el balcón repasé mentalmente todo lo vivido.

Di las últimas caladas al cigarro y me dirigí de nuevo a la habitación. Antes paré en el cuarto de baño y me di una ducha rápida. Al entrar de nuevo ellos se habían incorporado sobre la cama y sentados sobre ésta, hablaban mientras fumaban un cigarro. Eso me pareció al menos ya que cuando entré en la habitación callaron. ¿Qué estaba pasando alli? ¿Había algo que me querían ocultar? Calle e hice como el que no había notado nada y volví a sentarme en el sillón vestidor y me quedé allí mirándoles. La habitación estaba en penumbra gracias a una lámpara de los chinos de esas baratas a leds pero muy eficaz y un tono azulado muy bonito. Daniel rompió el hielo y me dijo:

Daniel: “Muy buena idea la tuya. Un Whisky ahora sienta de miedo. Con vuestro permiso me serviré otro.” preguntó a Carmen si quería uno para ella y ella le contesto que no. Acto seguido se levantó y salió hacia la cocina.

Él no se puso nada, salió completamente desnudo. Aproveché ese momento y me senté en la cama junto a ella, justo donde estaba antes Daniel. Le ofrecí de mi copa y ella volvió de negar con la cabeza. Algo le ocurría. Su semblante había cambiado por completo. No es que estuviera seria ni mucho menos, al contrario: era como si tramara algo. Y le pregunté:

Yo: “Carmen estás muy callada, ¿te ocurre algo?”

Carmen: “No, simplemente que estoy tan relajada que no quiero ni moverme, al menos de momento.”

Yo: “¿De momento? Acaso tienes intención de seguir?”

Carmen: “Por supuesto. ¿Acaso que crees que esta encerrona se va a quedar así? Eso no te lo crees ni tú, ni Daniel.”

Yo: “De eso hablabais tú y Daniel cuando yo llegaba?”

Carmen: “No, de otra cosa mucho mas importante para los tres.”

Yo: “¿Los tres? ¿Mas importante? No te entiendo. Explicate.”

Carmen: “Ahora cuando Daniel llegue te lo explicaremos. Tranquilo, no te quedarás sin saber de que se trata”

8Eso me dejó tirado como un trapo. ¿Qué clase de secretos podrían tener ellos dos? Me mosqueaba que entre ellos hubiera algo que yo no supiera ya que se supone que yo estaba al tanto de todo y no ella. Al momento escuché los pasos de Daniel por el pasillo, pero antes de llegar a la habitación se encendió una luz que iluminó el pasillo. Era la del cuarto de baño y acto seguido escuché la ducha correr. Era evidente que Daniel optó por una ducha también. Así que encendí otro cigarro y debía esperar pacientemente a que él terminara. Al poco la luz del cuarto de baño se apagó y Daniel apareció por la entrada de la habitación y ocupó el lugar que antes yo tenía sobre el sillón. Ella sin decir nada salió de la habitación y también se dirigió al baño, de nuevo sonó la ducha. Ella también optó por una gratificante y limpiadora ducha. (realmente la necesitaba mas que ninguno)

Aproveché para preguntarle a Daniel sobre lo que Carmen me había dicho, y la respuesta de él fue una escueta mueca seguida de una sonrisa muy extraña. Insistí y esta vez me dijo que debía esperar a Carmen, que era cosa suya y que no podía decirme más. Ya no me atreví a hablar de nada de lo hecho durante esa fantástica noche, pero tenía la impresión que lo que venía no era nada bueno.

Se paró la ducha. Ella salió desnuda y así entró en la habitación. Pensé que se metería en la cama conmigo pero no fue así. Se sentó sobre las piernas de Daniel, rodeando su cuello con los bazos y mirándome fijamente a mi. Una de las manos de él la rodeaba por la cintura mientras la otra que ya no tenía cigarro la puso sobre una de sus rodillas. En ese momento el dijo bueno Carmen es el momento de que le expliques a tu marido que es lo que está pasando realmente, ella respiró profundamente y cambió el gesto por otro mas serio y dijo:

Carmen: “Bueno maridito mío aquí viene una pequeña sorpresa para ti: antes tú me dijiste cuando estábamos jugando a las cartas que lo sabias todo, desde lo de la boda hasta el día de hoy, siento decepcionarte cariño, tú no sabias nada de nada, sólo lo que yo he querido que supieras.

Yo: “¿Cómo? a que te refieres?”

Carmen: “Debo confesarte que lo de la boda lo planeaste muy bien, aprovechaste mi debilidad al beber y caí en tu trampa como una tonta, como una puta diría yo. La verdad es que aquello me marcó, en todos los sentidos, eché el mejor polvo de mi vida, el más furtivo. Jamás me había comido una polla como aquel día gracias a ti. Aquello que de novios Daniel y yo dejamos a medias se pudo culminar como tenía que ser, pero se te pasó algo muy importante y es que yo te quiero como a nadie he querido jamas, ni siquiera a Daniel lo quise como a ti, eres el padre de mis hijos.”

Yo: “Lo sé cariño, pero yo tenía una fantasía que tú no te atrevías a concederme y por eso lo plante así. ¿Cómo lo hubiera conseguido si no? Eso no significa que no te quiera, al contrario, después de lo de hoy eso hace que te quiera más aun.”

Carmen: “Lo sé también, pero como nuestro amor es tan grande no podía seguir engañándote y te lo quise contar. Eso era una traición sin nombre y así se lo hice saber a Daniel. Le llamé por teléfono y le dije que aquello tenía que terminar y que te lo iba a contar todo , entonces fue cuando Daniel me abrió los ojos, me contó todo tal y como había sido, con pelos y señales.”

Yo: “¿Cómooooo? ¿Desde un principio lo sabias todo?”

Carmen: “Por supuesto, entonces él dejo de ser tu cómplice para convertirse en el mío, ¿o crees que lo del consolador ocurrió por casualidad? No hombre, ¿y lo de los mensajes por messenger que tu leías a mis espaldas? Y lo de la piscina también, ¿crees que fue idea tuya o que era algo pactado de antemano con él? Efectivamente él nos ofreció ir a Málaga, pero… ¿de verdad crees que el lo hizo para ayudarte a ti o a mí? Ja ja ja, en todo momento, casi desde el principio he sido yo y Daniel quienes hemos dado pasos para llegar al día de hoy, incluso te has atrevido a meterte la polla de Daniel en tu boca, eso ha sido lo único que yo no había planeado. Por cierto, ¿no deberías ver lo que has grabado con la cámara?”

En ese momento yo no supe que decir. Miré a Daniel y el asintió con la cabeza, mientras su mano ya no estaba puesta en sus rodillas sino en su entrepierna. Me dijo que viera la grabación en la cámara, que ellos me esperaban, por no les había sorprendido. Entendí claramente que querían estar solos. Eso no me hizo mucha gracia, hasta ahora todo lo había controlado yo, bueno eso creía claro. Me fui al salón donde me dispuse a ver lo grabación. Encendí la tele, pase todo lo que yo había visto in situ y pase directamente al momento en que salía a por “tabaco”.

Me vi a mi mismo saliendo de el salón. Se veía claramente todo. No tardaron en levantarse y plantarse frente a frente de la cámara. Ella un poco mas adelantada que él, mientras Daniel la magreaba desde atrás las tetas. Ambos se fueron desnudando y se veía claramente como era Carmen quien llevaba las riendas para hacer el show delante de la cámara. Lo que me había contado era verdad. No sabía qué pasaría esa noche, pero saliera como saliera el engaño se acababa hoy mismo. Carmen esperaba que entendiera que todo lo hacía por amor a mí, que sólo deseaba cumplir mi fantasía y de paso darme un pequeño escarmiento por la forma en que me había aprovechado de ella. Se volvieron hacia el sofá de nuevo y de cara a la cámara ella se arrodilló delante suya y empezó una mamada de padre y muy señor mío. Al poco se giraron colocándose en otra pose para la cámara. Ella a la derecha y él a la izquierda. Ella de nuevo empezó con la mamada. Era evidente que el cambio de postura era para que yo viese sin perdida de detalle lo que estaba a punto de pasar, pero no fue así: pararon y se encaminaron dirección al pasillo del dormitorio y cuarto de baño y ahí quedó todo. Lo demás es lo que pude ver cuando me colé en casa y les pillé en la ducha.

Esto es todo por hoy. Os recuerdo que este viernes publicaré en Eterno y Cambiante un nuevo artículo sobre una película erótica. En ese caso será Las edades de Lulú. ¿no tienes plan para este viernes?

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María Ramos

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Soy una chica liberal, con pareja también liberal, y me gusta compartir mis experiencias sexuales y mi material casero en la web. Sígueme en Twitter o Facebook, o contáctame por email. También publico críticas de películas eróticas como Mar23. ¡Léeme!

3 respuestas a "Historia real de un seguidor X (parte 8)"

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