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Me follé a una escort

Un día estaba en mi casa y me sentí un poco deprimido. Llevaba un tiempo sin salir a divertirme. También me sentía un poco cansado debido al trabajo. Entonces se me ocurrió la idea de contratar a una escort…

Del aburrimiento a la diversión absoluta

Como he dicho estaba en casa aburrido y se me ocurrió contactar con una escort. Lo hice mediante la página Afroditas Sabadell. Agregué su número al WhattsApp y empezamos a hablar. Al principio era una conversación normal. Ella era rubia muy atractiva y con muchas curvas exuberantes. No trató de meter a la conversación morbo. Sólo trató de caerme simpática. Es más, me hizo saber que estaba buscando desde hacía tiempo un chico como yo, y por fin lo había encontrado. Tras una hora de conocernos, con bromas e intercambiar información. Después, le propuse de quedar y aceptó. Me resultó curioso ver la dificultad que ofrecían otras chicas que no son escorts para quedar y la facilidad que ofrecen las chicas que se dedican a esto.

Noche de borrachera, fiesta y alcohol

Mamada

Quedamos una noche para ir de discotecas. Tomamos un par de copas, lo justo para ir ambos chispados. Al cabo de un par de horas me propuso ir a su hotel, porque allí tenía un spa. Entonces le propongo seguir bebiendo y acabar la noche en el spa. Que estaría bien pasar allí la noche. A lo que no puso ninguna objeción. Sabía que posiblemente sólo la vería por esa noche, porque ella estaba allí de vacaciones. Bueno, vacaciones, había ido a trabajar, ya que supongo no le gustará que allá donde vive haya chicos que pudieran reconocerla y ponerla en un apuro. Pero jamás le menciono tal cosa. Me da miedo que ella pueda sentirse ofendida e irse.

Juegos sexuales en el spa

Cuando estuvimos en el spa, con varias botellas de licores, hicimos un juego. Bueno, eran juegos comunes, sencillos. Pero el que perdía tenía que tomarse un trago, quitarse una prenda o besar… Y así estuvimos entre sonrisas, risas y mucho morbo. Al final ambos acabamos borrachos como una cuba, desnudos y besándonos apasionadamente. En un momento me dejó loco. Metió su cabeza bajo el agua y me practico sexo oral. Fue una locura. Yo no le había pedido nada, lo hizo porque quiso. Me la puso a tope. Después montó sobre mí y empezó a rozarme sus zonas íntimas con mi polla. Yo en ese momento dudé. Lo cierto es que no la conocía de nada y estábamos a punto a de hacerlo a pelo. Entonces le confesé mis inquietudes. Ella lo vio razonable y sacó de su bolso un condón. Me lo coloqué fuera del agua, la penetré y luego nos sumergimos. Nunca había follado bajo el agua. Fue una experiencia única. El agua hacía que cada movimiento del vaivén fuera más intenso. Menuda gozada.

La cruel realidad

Como había pedido esa noche nos quedamos dormidos en el spa. Me resultó un poco raro que estuviera abierto toda la noche. Pero al día siguiente supe la verdad. Hay una serie de hoteles que se dedican a dar alojamiento a las escorts de lujo a cambio de una comisión. Y ella, aunque había hecho las cosas voluntariamente, estaba trabajando. Me pidió por la noche loca 1200 $. Dinero que por supuesto no llevaba encima. Tuve que ir al banco. Pero después de todo lo que había pasado esa noche, no me arrepentí de haberla contratado. Sí, fue muy cara, pero por eso es una chica joven, atrevida y muy complaciente. Ese es el secreto de las escorts de lujo: son muy caras, pero merece la pena. Y así fue como me follé a una escort y como pasé del aburrimiento a vivir la mejor experiencia de mi vida.

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