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Una venganza convertida en cuernos (Una relación de 2 años – parte 3)

Una venganza convertida en cuernos

La relación se alargó y me sentí con tanta confianza que me lancé a hacer locuras. Porque esta experiencia fue una verdadera locura, pero a la vez una de las mejores que he tenido en mi vida. Y eso que he tenido bastantes.

En el sofáSeguimos quedando, todos los días, la mayoría de veces en mi casa. Siempre, terminábamos el calentón en el último piso o cuando mis padres no estaban. Una noche nos quedamos viendo una película y mi familia se acostó. Como siempre, bajo la manta, nos metíamos mano y acabábamos cachondos. Solíamos terminar practicándonos sexo oral, debido a que tenía miedo a llegar más lejos debido a mi experiencia anterior, pero en esta ocasión le pedí que rozara su polla en mi vagina. Jugando acabó entrando hasta el fondo sin producirme el mas leve dolor, cosa que me extrañó. En cambio, placer me causaba mucho. Total que a lo tonto acabamos follando en el sofá de mi salón. Por suerte mis padres no nos oyeron y no nos aguaron la fiesta.

Follada sofáA partir de ese momento todo pareció venir sobre ruedas. Mis padres se iban todos los domingos, dejándonos vía libre para desatar la pasión de nuestros cuerpos. Follábamos varias veces el mismo día. Siempre con condón. Tampoco abandoné la costumbre de mamársela y tragarme su semen. Lo hacíamos todo. Hasta le dije que me gustaba que me dieran por detrás y no se lo pensó. Estábamos muy bien juntos y podíamos disfrutar una vez a la semana. Más no podíamos pedir.

Una vez le propuse que podría quedar con el chico del cupé rojo, mientras él quedaba con un amigo para pincharle las ruedas del coche. Me había hecho mucho daño y tenía ganas de vengarme. Pero me dijo que era un riesgo, porque si quedábamos en un bar, podría dejar el coche a la vista. Y claro, le dije que lo entretendría. A mi novio no le hizo mucha gracia, pero como me quería y sabía que me lo había hecho pasar muy mal, accedió.

Besos en el aseoCuando quedamos, llevaba un pronunciado escote y fuimos a una terraza. Allí empecé a coquetear, rozándome los pechos que sobresalían, con el dedo. Lo calenté de tal forma, que empezó a besarme casi a la fuerza. Me sentí un poco incómoda, pero enseguida pensé en lo que estaría haciendo mi pareja y la sorpresita que se encontraría al llegar al coche. Desde luego, su coche era su instrumento para ligar, ya que él por sí mismo no tenía oportunidades. Le comenté que ahora había aprendido a hacer más cosas y que ahora no me cortaba tanto como antes. Me llevó entre sensuales empujones al aseo de los chicos. Yo me dejé llevar. En un principio fue para seguirle el rollo y que no se volviera enfadado, descubriendo a mi novio en su coche; pero después fue porque me puso cachonda perdida de meterme mano y no me podía contener. Una vez en el aseo me desnudó mientras yo se la agarraba completamente enloquecida de deseo. Se la mamé más fuerte que ninguna de las veces. En esta ocasión, en lugar de acabar corriéndose en mi boca, me puso en posición y me folló. Me encontraba de espaldas apoyada en el inodoro. Él de pie, me agarraba las caderas y me empujaba con fuerza. Sentí una excitación que jamás había sentido. No sabía si era hacerlo en un baño público, ponerle los cuernos a mi pareja o reencontrarme con un amante que me hizo tanto daño pero a la vez me causó tanto placer. Me la metió por el culo a pelo, ya que al no tener condón a mano, no quería correr el riesgo de quedarme embarazada. Y me enculó, con todas sus ganas, haciéndome sentir ese gusanillo que recorre la piel como un escalofrío de gusto. Me toqué el clítoris al mismo tiempo y tuve un orgasmo soñado. Todo el cuerpo me sacudía… hasta que acabó, con su semen en mi culo. Y eso, también me dio morbo. Noté su leche caliente, resbalando de mi agujero por mis nalgas. Fue un éxtasis. Y no menos morbo me dio salir del aseo, mientras me arreglaba la ropa, y ver los tíos que allí se encontraban, haciendo sus necesidades, mirándome con Follando en los aseosdeseo. Sabían lo que había hecho y ellos mismos lo deseaban. Pero era un bar público, sólo para tomar unas copas o un café, nada de ambiente, y no podía dejarme ver. Así que me fui lo mas discretamente posible. Quedamos en que podíamos llamarnos cuando quisiéramos, pero que si le contestaba mal era porque estaba con alguien, pero que insistiera porque me había encantado el reencuentro.

A las pocas horas me llamó enfadado por lo del coche, pero yo le dije que no sabía nada, mientras me reía con mi pareja. Tal vez se lo imaginó, pero como estaba desesperado, me llamó muchas veces para volver a quedar. Cuatro o cinco veces coincidió con mi pareja o conocidos, pero una de las veces estaba sola y le dije donde estaba. Me vino a recogerme en su cupé rojo recién arreglado y nos fuimos a un descampado donde tuvimos otro encuentro apasionado. En los asientos de atrás, nos dábamos el lote y se la chupaba como siempre. Pero acabábamos yo sentada sobre su verga, mientras saltaba gimiendo como una loca. Volvió a tratarme como a una puta y a querer follarme el coño a pelo. Para no volver a repetir la mala experiencia que tuve con él, me empecé a tomar la píldora conFollada en el coche la excusa de hacerlo con mi pareja. Era raro, porque con mi novio siempre lo hacía con condón y con mi amante no. Sin embargo, al amante lo conocía de más tiempo que a mi novio y me podía fiar de él a pesar de haberme violado. Era el placer quien hablaba por mí y sentí que mientras fuera para encuentros esporádicos me daba igual como me tratase. En cambio, a mi pareja no le dejaba pasar ni una y no le permitía que pasara un sólo día sin mí. Me daba miedo que pudiera hacer lo mismo que hacía yo, y lo controlé demasiado. Lo pasó fatal pero no podía evitarlo, me sentía en una espiral. Mi mal estar por ponerle los cuernos lo compensaba con enfados por cualquier cosa y por una exigencia exagerada.

Poco después llegué a tener nuevos amantes y nuevas experiencias que se abrieron ante mí.

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María Ramos

María Ramos

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Soy una chica liberal, con pareja también liberal, y me gusta compartir mis experiencias sexuales y mi material casero en la web. Sígueme en Twitter o Facebook, o contáctame por email. También publico críticas de películas eróticas como Mar23. ¡Léeme!

3 respuestas a "Una venganza convertida en cuernos (Una relación de 2 años – parte 3)"

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